Recesión a la vista

En 2009, cuando los rumores anunciaban una desaceleración y, eventualmente, una posible recesión económica mundial, sólo bastaron pocas semanas para confirmar a través de múltiples indicadores económicos que la presencia de dicho fenómeno sería inevitable.
Cuando se supondría que las secuelas de dicha crisis estarían siendo superadas por varias de las economías exportadoras de manufacturas que dependen de la estabilidad de la economía norteamericana, entre ellas la de México, tenemos ante nosotros un panorama no muy alentador y posiblemente más incierto de lo que la última recesión económica global tuvo como contexto; ejemplo de ello es esfuerzo obligado por parte de la Unión Europea para rescatar a algunas de las economías de Europa Central, así como la vertiginosa alza de las tasas de desempleo en países del mismo territorio geográfico, incluyendo sus cada vez más violentas e influyentes protestas por parte de las respectivas poblaciones.
Por su puesto, el panorama económico mundial reciente nos permitió observar una vez más la paralización que puede gestarse ante la dramática especulación de los mercados bursátiles, en este caso, durante el proceso de negociación del gobierno norteamericano para aceptar un incremento en su propio techo de endeudamiento financiero, lo que, al margen de poner al descubierto lo obtuso y fatídico que puede resultar el sistema político estadounidense –algo que Alexis de Toqueville observó desde el siglo XIX- marcó un punto de referencia para condenar si la recuperación económica mundial tomaría un sesgo de certidumbre, o bien, si se confirmaría que una vez más estaríamos afrontando un periodo negro.
Actualmente (agosto de 2011), la cantada desaceleración global (1) se antoja como el preámbulo de la 2ª recesión económica mundial en menos de 10 años, lo que sin duda debe ser motivo de preocupación y ocupación para todos y momento de reflexión para el aprovechamiento de las oportunidades que siempre ofrecen los periodos de crisis.
En este sentido, Andrés Oppenheimer(2) reflexiona sobre una oportunidad interesante e inmejorable para México, siempre que los inversionistas norteamericanos están optando cada vez más por la mano de obra mexicana gracias a que la brecha entre el costo de mano de obra china y mexicana es cada vez menor, implicando los bajos costos de traslado de la manufacturas desde México en comparación con el lejano oriente.
(1) http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/29253fdf0d6e6ecf1e1410453a4da769
(2)http://www.elnuevoherald.com/2011/08/10/v-fullstory/1001170/oppenheimer-la-gran-oportunidad.html

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